7 meses

... Ahora que lo pienso, realmente no nos conocíamos.
Eras una sonrisa afable cada mañana (por lo menos de lunes a viernes), y me alegrabas con tu risa aunque de tu brazo andaba otra mujer (amiga mía por desgracia). Por eso todo se volvió secreto, nunca me atreví a insinuar nada, me conformaba con abrazarte en silencio mientras me repetía que no eras para mí ...

La vida, con su extraña manera de actuar, te puso de nuevo en mi camino cuando estaba lejos. En ese momento era yo quien andaba del brazo de un viejo amigo tuyo, mientras tú tratabas de iluminar tu senda con una extraña luz parpadeante. Luego, nos dieron una fuerte patada en el trasero, así que me escapé un fin de semana y nos tomamos un café como si el mundo fuera sólo nuestro, mientras la oscuridad que había en tu mirada me perturbaba y ambos nos sorprendíamos de lo cotidiano que parecía estar juntos.

Lentamente nos fuimos conociendo, compartiendo historias cada noche intentando descubrir si las sospechas eran ciertas, si es que eras tú en quien pensaba y si era yo quien te robaba el sueño.

Recuerdo bien aquella noche de tormenta.

El cielo se hacía pedazos mientras nosotros destrozábamos la cama. No había compromisos, ni ataduras ni promesas, sólo la fantasía de dormir abrazados y sentir por una vez en varios meses que el hueco se llenaba. Lloré en tu pecho esa madrugada, contándote con amargura que había tropezado nuevamente con un amor que nunca me correspondería. Con tus palabras curaste una herida que llevaba mucho tiempo sangrando, aunque nuestra debilidad me hizo caer de nuevo, apartándote de mi vida en lo que fueron los dos meses más tristes que he pasado.

Hay cosas que quizá nunca nos contemos, a veces es mejor cerrar la boca y seguir adelante, pero si algo he de confesarte es que esa decisión fue guiada por mi orgullo herido, que a su vez deseaba cobrar venganza hiriéndote donde más te dolía. Fui muy tonta al pensar que de esa forma me sentiría mejor, pero regresaste a mí justo cuando más te necesitaba, me ayudaste a perdonar los errores del pasado, a entender mis acciones y a darme cuenta de que no había dejado de amarte.

Empezamos al revés, como siempre lo hacemos, pero volviste a conquistarme hasta que justo al mes de reencontrarnos bajé todas mis defensas y te pedí que volviéramos a escribir nuestra historia juntos. El andén del metro, el atardecer nublado, tu rostro iluminado por la alegría y los nervios que me hacían temblar, fueron los ingredientes perfectos para sazonar mis días. Nunca nadie me ha hecho sentir tan única y amada como tú, a nadie he extrañado tanto en tan poco tiempo y nadie ha sido tan importante para mí como tú lo eres. Te has convertido en mi mejor amigo, eres mi alma gemela y quiero compartir mis sueños y cada uno de mis días contigo.

No puedo prometer que esto va a durar para siempre, pero si te prometo que mientras dure tendrás de mí todo el amor que puedo darte, la paciencia que necesitas, un oído atento al cual contarle tus penas y alegrías, y una chica terca y regañona que siempre te dirá "creo en tí, yo sé que puedes lograrlo".
Te amo.
Gracias por cada día que me has regalado.
Felices 7 meses (casi un año, si sumamos los del 2009).

Escape

Sólo quiero mirar otro amanecer con la certeza de que tú estarás del otro lado. Los pensamientos de venganza que me inundan simulan ahogarme entre sus garras mientras mi aliento se ve interrumpido. Quiero correr y no mirar atrás como tantas veces lo he hecho. Quiero mirar a la cara a ese hombre que tanto daño ha hecho y gritarle que es un patético remedo de humano, el dueño de un alma vacía y un corazón quemado, que ninguna de sus disculpas ha sido acertada y que mis sentimientos por él distan mucho del amor. Necesito que me acompañes para no rebajarme a su nivel, para que el odio y la vergüenza que me carcomen no se adueñen de mi cuerpo y pueda fingir como una profesional, para que cuando llegue el momento justo la estocada sea más certera y después de tantos años de soportar su necedad y orgullo, logre ver en su rostro la derrota y pueda sentir en mi piel la libertad.

Puede que haya sido aquel que con su semilla dotó de color, textura y forma a éste ser, pero que yo sepa eso no lo convierte en parte de mi familia.

(Ahora sí estoy furiosa).

Sólo una vez más

Sé bien que no debería estar aquí, que es peligroso quedar al descubierto en esta ciudad iracunda, donde al entrar en un nuevo pasadizo o cruzar cualquier umbral estás poniendo tu vida en venta al mejor postor, al más veloz o al más hambriento. Me repito nuevamente que esto es un error.
Las manecillas andan lentas provocando a mi paciencia, mientras la lluvia cae pesada sobre mi cabeza y se escurre por mi cara lentamente, como queriendo dejar una advertencia que ignoro.
Es aquí donde puedo mostrarme descaradamente, pues las criaturas que deambulan por la noche no le temen a nada, se mofan de las sombras que ocultan sus siluetas, y vigilan desde las azoteas en espera del primer incauto. Bajo la luz tintineante de un viejo anuncio las observo, deseando que no te encuentren si es que acudes a la cita.
Tú tambien conoces los horrores de la noche, incluso sabes que yo soy uno de ellos, sin embargo, aquí vienes nuevamente sin importarte la tormenta, aún sabiendo que el instinto puede traicionarme.
Sonrío.
Tu preciosa figura llena de luz los rincones por los que pasas. Tu rostro revela algo de angustia y resignación, mientras tu cuerpo se agita debajo del abrigo, no por el frío, sino por la expectación.
Te has quedado parada en el lugar de siempre, mirando al suelo con cautela mientras tus manos retiran distraídamente la bufanda que cubría tu cuello.
Ésa es mi señal.
Olvidaste la sombrilla en casa, así que estás tan empapada como yo; sientes el cuerpo pesado y entumido, y te preguntas por un instante si será a causa de la lluvia o de mis brazos a tu alrededor. Apenas suspiraste yo ya estaba detrás de tí, sujetando tu cintura y susurrando a tu oído "Gracias por venir". Cierras los ojos y tu respiración comienza a agitarse; mis manos inician su recorrido casi ritual, gozando del placer que me produce rozar tu cuerpo, detenerme en tus pechos, pegarte más a mí, para finalmente inclinar tu cabeza en mi brazo y llevar mi lengua de tu oreja a la base de tu cuello.
Tus suspiros se han convertido en gemidos, y sin abrir los ojos me suplicas que termine de una buena vez, así que rasgo tu piel con mis colmillos mientras gritas de placer, y siento desmayar tu cuerpo en tanto bebo del preciado elixir carmesí. Me enloquece tu sabor, la urgencia que me provocas, esa sed que me hace repetir sólo una vez más; cuando cedo a mis impulsos y vuelvo a buscarte, vuelvo a necesitar de tí, a romper mis juramentos y a exponernos a ser descubiertos en nuestra forma verdadera. A veces no sé quién le sirve a quién, o en qué momento se transforma el amo en el esclavo.
Un sonido hueco me indica que ya es bastante, que tus venas me han dado todo lo que es humanamente posible sin desfallecer, entonces viene el momento de los amantes, donde me siento parte de tí y a la vez, completamente responsable de tu bienestar. Es entonces cuando me pregunto qué sería de nosotros si nuestros caminos se hubieran cruzado antes de todo esto, qué sería de mí si pudiera tenerte entre mis brazos justo como ahora cada vez que así lo deseara. Es cuando maldigo no haber sido yo aquel hombre que elegiste como pareja, que mi cuerpo sea incapaz de formar contigo aquellos niños que tanto adoras; que tenga que verte sólo en las madrugadas y que jamás podamos ser algo más que amantes, pues así son las cosas.
Así como te veo ahora, tan pálida y callada, es que siento en mis entrañas (o lo que de mí queda) ese odio ciego por necesitarte tanto, esas ganas de liquidarte de una vez y acabar con mi suplicio diario, esa furia con el destino por ponerte frente a mí tan tarde ... Pero a la vez, esa plenitud que me embriaga los sentidos, que me recuerda lo que era estar vivo y me convierte en un ser idiota y extraño. No hay respuesta en las cosas que me provocas, eres mi alimento en todos los sentidos.
La oscuridad está a punto de tragarnos, y yo te llevo a tu casa como si fuera un buen amigo, como si la intimidad no existiera entre nosotros y que si él llegara a descubrinos no le sorprendería. Ignorando incluso a mi sentido de supervivencia, te deposito en tu cama al lado de un cuerpo inerte y ruidoso que al parecer no notó tu ausencia.
Suspiro.
La ironía me parece un mal bocado, y antes de irme me despido con un beso húmedo en tus labios, tratando de borrar el daño y los excesos.
Mañana tendrás jaqueca y te encerrarás fingiendo un malestar extraño, y yo esperaré un par de semanas a que te recuperes del todo, con la esperanza de que vuelvas a aparecer, o que tal vez encuentre otra víctima que me haga olvidar tu sonrisa, y que no me obligue a dejarla viva para volver a saciarme de su sangre cuando mi sed se lo exija.


La noche agoniza, y yo con ella.

La canción del mes

Los momentos más trascendentes de mi vida han estado marcados por alguna canción en particular (imagino que eso le sucede a todo el mundo), sin estacionarse en un género o intérprete en específico. En este instante, mientras ocurre que mi vida parece en calma, la canción que ronda continuamente por mi cabeza es "Land of confusion" de Disturbed, una banda que me gusta desde los 14 y que el escucharlos siempre mejora considerablemente mi humor. Diariamente la toco unas tres veces como mínimo, y lo único que puedo decir es que es tan buena y hasta cierto punto tan emocionante que por eso es la canción del mes.

En junio pasó lo mismo con "A question of lust" de Depeche Mode, pero esos fueron tiempos diferentes, mi corazón aún estaba en duelo luchando contra la decepción. No fue grato, sin embargo, esa melodía me ayudaba a recordar que no importaba el desenlace de lo ocurrido, al final eso también es pasado y los buenos recuerdos nada ni nadie me los quitará.

Ahora mismo vienen a mí montones de canciones que me han dejado cicatriz profunda. Recuerdo que cuando era muy pequeña, papá nos llevaba a mamá y a mí a todos sus viajes, y en la carretera (especialmente de noche o bajo la lluvia) ella cantaba para mantenerme quieta. Claro que eran todas canciones de amor, baladas románticas de cuando ella era adolescente y que yo me aprendía con singular facilidad (hasta la fecha las recuerdo). Una de las más significativas era "¿Quién te cantará?" original de Mocedades según sé, y que cantaba apasionadamente sin saber siquiera qué diablos era hacer el amor (de hecho creía que mamá la había escrito aunque sé que jamás tuvo una guitarra).

Hace poco más de dos años, cuando era una chilanga recién llegada a una tierra hostil con los chilangos, uno de mis más entrañables amigos de la preparatoria me hizo compañía día y noche a la distancia, ayudándome a acoplarme a mi nueva vida, volviéndose algo más que un cómplice mientras uno de mis noviazgos más tortuosos llegaba a su final. Jamás comprenderá el buen Charles lo mucho que le estoy agradecida por ese tiempo, por la ilusión y los ánimos que me ayudó a recuperar, porque igual que "Leaving on a jet plane" su compañía me llenó de esperanza y alegría, aunque las cosas no fueran precisamente felices en ese momento, y lo que ocurrió después sin duda fue un terremoto en nuestras vidas.

(... y hablando de desastres naturales)

"Hope leaves" no sólo es el título de este blog, sino la canción de Opeth que sirvió de inspiración para crearlo. Recuerdo muy bien la noche en que la escuché por primera vez, pues la oí otras cinco veces más y comencé a llorar después de un rato. Fue en un momento de ocio total, aunque la felicidad que me embargaba el reencuentro con mi maestro la convirtió en algo intenso. No fue la única que me mostró esa vez, pero sí la que causó más impacto. No mencionaré lo que sucedió desde ese momento, hace año y medio más o menos, pues de ello he hablado en la mayoría de las cosas que he publicado aquí. Hace tiempo que ya no lo veo, creo que al fin comprendo del todo esta canción...


And I know you'll never return to this place

Cuento corto

El tiempo parecía no transitar mientras él hablaba y dirigía a su tripulación. Ella lo miraba ir y venir entre la gente, sobresaliendo siempre por su vigor. El calor arreciaba y por ello la joven se refugiaba al lado de la escalera, sentada sobre un barril que probablemente contenía ron.

Curiosa, notó cómo el caballero sobreactuaba sus acciones cuando se sabía observado. Eso siempre la mantenía aún más atenta a sus movimientos, a sabiendas de que aquello era causado por su presencia.

Todo iba en cámara lenta, incluso el aire agitaba muy lentamente su cabello; fue cuando supo que algo primordial había cambiado, que aquel camino errante volvía a reclamar su presencia, que nunca más volvería a verlo con ojos enamorados ni a besar sus labios o su cuerpo con arrebatada pasión. Supo que el amor se había agotado y que un nuevo horizonte la esperaba.

Cuando se enteró de todo aquello quiso salir corriendo, volar sobre el mar cual ráfaga de viento hecha mujer, hacer de cuenta que lo que ocurría no era tan importante y nunca volver sobre sus pasos… entonces él se acercó a las sombras y le ofreció su mano, provocándole un sobresalto. Sus ojos brillantes y lejanos hacían preguntas silenciosas, ella sólo pudo contestar con una sonrisa a medias mientras se ponía de pie. Lo miró fijamente antes de pedirle lo inevitable.

- Tenemos que hablar…

Y aquello pareció un golpe de realidad, provocando un cambio brusco y escalofriante en la mirada de aquel hombre, haciéndolo temblar casi imperceptiblemente, llenándola de una horrible culpa.

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Hay cosas que son inevitables, incluso cuando una sabe que puede detenerlas, pero comprende que sería totalmente idiota hacerlo.

No es sencillo ser quien dé la última palabra en una relación, a quien se le acabe el amor precipitadamente, quien tenga que explicar por qué carajo todo se fue a la basura (pero si todo marchaba tan bien…). Lo más complejo de todo eso es ver cómo esa “chispa” agoniza, y saber que por más que me esfuerce y aferre a la esperanza, lo que se perdió en el camino nunca se recuperará, y que las composturas al corazón cada vez son más dolorosas.

Del diario de mis días.

En noches como ésta dan ganas de cobijarse con el cuerpo del ser amado, entre velas cuyas llamas dancen incesantes y el humo del incienso elimine todo olor

externo y nos sumerja en un abismo de paz.

En noches como ésta desearía haber aprendido muchas canciones en la guitarra, e interpretarlas aún sin luz mientras el particular aroma de mi instrumento me remonta a viejos tiempos de ensoñación, de bellas tardes de inocencia en tu habitación.

En noches como ésta me encantaría ser poeta y decir sin muchas complicaciones que aunque me han hecho daño desearía volver a ver aquellos rostros que también me hicieron reír, a estrechar entre mis brazos el tibio y vulnerable cuerpo de un hombre que sin saberlo me impulsó a ser como soy, a amarlo como lo amé, a adorarlo como lo adoré, a soñarlo, a desearlo, a desgarrarme por él.

Porque en noches como ésta me doy cuenta de que ya no lo amo, que hay alguien cuya presencia me hipnotiza y me ha devuelto la confianza y la alegría, aunque al final siempre me quedará la añoranza y el anhelo de saberme parte de su rutina, de sus deseos, de su lujuria.

Yo sé que ella te ama, y que hay muchas más que lo darían todo por estar en su lugar; pero estoy segura de que ni ella ni nadie te ha amado o te amará como yo lo hice, que nadie te pertenecerá como esta mujer a la que orillas al olvido. Que nadie ha derramado tantas lágrimas por ti ni ha sido tan feliz a tu lado.

Podrás entregarte a quien quieras y de la forma que más te plazca, pero ninguna sabrá lo que es ser tu amante, tu cómplice y tu amada, ni encontrará en tus ojos la respuesta que buscaba.

Pero tampoco habrá nadie que tenga la obligación de olvidarte para empezar de nuevo, porque si me aferrara a tu recuerdo y a la nula esperanza de un “quizás”, todo lo que levantaste de las cenizas se iría a la nada, y este cuerpo, mi alma y mis entrañas no podrían volver a amar.

Otro gato para portada


Después de seguir el juego del buen Wilson, me topé con que la foto que me tocaba era esta (para que sepan mejor de qué diablos hablo, éste es el link http://eldisparaletras.wordpress.com/2010/05/08/esta-pista-se-llama-meme/#comment-64) y aunque el largo nombre del grupo y aún más el título del disco no me dicen mucho, la foto sin duda me movió algunos recuerdos.
Si creyera en las señales y ese tipo de cosas (que me producen morbo pero no llegan a creencia), podría pensar que esta imagen me indica que algo esta renaciendo, refiriéndonos específicamente a ese pequeño gato que surge del vientre de la chica. Para mí, los gatos eran simples animalitos curiosos que solían ser muy agresivos conmigo, sabrá el cielo por qué. La manera en que los veo ahora cambió drásticamente por la fascinación que alguien importante para mí siente hacia ellos, y que no es lo único que ha cambiado en mi vida. Pero ya que no creo en las señales, diremos que fue sólo un desliz de imaginación insomne, que al toparme con la linda foto me hace pensar que hay solución para el pleito interno que llevo cargando hace días (meses o incluso años). A final de cuentas sólo era un juego inocente, pero sacudió tantas cosas que ahora rondará en mi mente quizá toda la noche.
P.D. No sé si eso último se refería al Meme, o a todo lo demás.

Desastre natural

No importa cuánto penetrara tu cuerpo, jamás notaste que mi alma deseaba entrar también. Tu piel tan fría, tu mirada tan distante, las manecillas se congelaban sin sentido y mi abismo se expandía cada vez más. ¿Qué razón me impulsó a amarte de tal manera? ¿Cómo es que todo se fue a la mierda si decías quererme igual? Quizá no era suficiente el todo que te entregaba, quizá soñé demasiado y fuiste tú quien se equivocó de hombre al que engañar.

No sé si fue tu cadera, tu olor o el daño que me hacía el veneno de tus caricias. No sé si era el pago merecido por un buen por venir. No sé y no me interesa el por qué me heriste tanto, lo que deseo es perdonarte para que ya no me duelas más, para que al verte deje de escuchar los ecos del caos que causaste en mi interior.

Muero por encontrar la forma de ignorar esos meses que entregué a ciegas, por que todo el alcohol que hay en mi cuerpo destruya la imagen perfecta que aún tengo de ti. Por perderme en los brazos sinceros de esta mujer que tanto me ama, por creer una vez más que eres buena y no quisiste que mis lágrimas brotaran… Pero es tu arrogante sonrisa la que no me deja olvidar.

Mal sueño

Tal vez estoy enamorada de la persona incorrecta, y tal vez ya no vale la pena caer de tan alto y tan desprotegida.
¿Era necesario arrancarme las alas de esa forma?
Lo que me atreví a pedir fue sólo tu honestidad, ni siquiera un beso, ni palabras amorosas, mucho menos tiempo o tu protección.
Nuevamente somos como dos extraños, que se conocen muy bien pero no pueden estar cerca el uno del otro. Las circunstancias creo, son bastante diferentes ahora, pero a fin de cuentas todo vuelve al mismo punto.
Aún ahora sé que puedo asegurar que lo que siento no es una ilusión, aunque a veces parezca que lo que sucede entre tú y yo no es más que un sueño ... en este momento, una tonta pesadilla.

No es ...

No se trata de lo mucho que pienso en ti al amanecer, ni de las horas que dedico a nombrarte de distintas formas para no declarar abiertamente que es por ti que me mantengo en vela. No es que mi piel no se canse de extrañarte y mis ojos se empapen de nostalgias cuando te miro. No, no se trata sólo de eso.

Hay algo más profundo que las madrugadas perdidas, que el deseo lacerante y las palabras escondidas. Hay algo más allá de todo lo que somos, de las cosas que al parecer nos representan, de los recuerdos, las maldiciones y la costumbre.

¿Qué será eso que a ver no alcanzo?

Quizá no deba darle importancia, como a esta sensación de hundirme en un mar inmenso, sin retorno a tierra firme, y con la certeza abrumadora de que no terminaré ahogándome.

Fuga

Me he roto en mil pedazos.

El alma no me cabe, no encuentra su lugar.
Un cuerpo tibio, dormido a mi lado …
Sólo eso quisiera sentir.
Tú, tu manto de piel entre mis brazos.

Si me dueles, es por la ausencia del calor.
Sin ti mis noches son de hielo, los días no tienen fin,
Y la lluvia cae incesante, pero no escucho tu voz en su murmullo.

Quiero que sepas que a tu lado soy feliz,
Que ya no me intimida decirte que me gustas,
Y que las notas escondidas de mis versos son siempre para ti.

Un siempre y un nunca, eso hemos sido tú y yo,
El fuego de un beso ensombrecido,
El frío de poseerte aún sabiéndote prohibido.

Siento mi cuerpo de plomo,
Cayendo entre estos muros porque no sé qué hacer.
Mi deseo discute con el deber,
Pero para mí, el mayor de mis deberes es hacerte reír.

El Santo en el que nunca he creído

De esta fecha en específico tengo vagos recuerdos de cosas importantes.

Está por ejemplo el juego del Amigo secreto que organizó la profesora de sexto grado en la primaria, y que dio como resultado una quebradera de cabeza por tratar de adivinar quién era ese anónimo compañero que nos dejaba notas y dulces al término de las clases. Luego está, por supuesto, la reunión que hubo en mi casa donde comí chocolates y una gelatina deliciosa en forma de corazón, cortesía de mi novio en turno, acompañada por un gran amigo y su novia (lo que ocurrió mas tarde no lo recuerdo).

Inmediatamente después viene a mí la canasta con globos y besos plateados que llegó a Honorato de Balzac en Zapopan, una verdadera sorpresa ya que no llevaba con ese otro chico ni un mes ...

Realmente nunca me ha gustado ver al 14 de febrero como un día para celebrar, un tanto por apatía con las cursilerías dignas de los enamorados, y otro tanto porque no me identifico con la fecha.

Hace unas noches, trataba de descubrir con un viejo conocido el por qué no me es sencillo expresarme románticamente, y concluimos que todo se debe básicamente a un bloqueo, a que llego a sentirme absurda cuando la ternura y las palabras dulces comienzan a brotar.

No es que el amor me parezca una cosa desagradable, o que la ternura no me sea algo natural, simplemente no soy del tipo que hace cartas de amor con corazones, ni sé cómo organizar una cena romántica o un paseo inolvidable. Es decir, incluso en año nuevo uso ropa interior roja por la creencia de que eso atraerá al amor a partir del siguiente amanecer, en mi haber existen más pensamientos que clamen por cariño que otra cosa, pero no logro entender a aquellos que por quedar bien, organizan cosas imposibles en una fecha que algunas veces puede compararse con la navidad por el consumismo que provoca.

Soy como un Grinch del día de San Valentín (vaya historia trágica la suya, ahí se la lleva con Romeo y Julieta), quizá porque lo mío es más pasional que amoroso, y eso no lo celebramos.

¿Qué hay de la emoción y el nerviosismo del primer encuentro carnal? Casi tan desastroso como el primer beso, pero sin duda más memorable, y ese sí que nos deja con la sensación, casi de obligación, de mejorarlo muchísimo para la siguiente cita.

La penetración de la carne en la carne; el roce de la mano en la mejilla; el veneno y la cura, el don maldito de amar … No es que no anhele con todo mi ser festejar lo que me mantiene con vida, es que me parece que necesita una resignificación, así quizá tendría más sentido recibir un regalo en esta o cualquier otra fecha, siempre que sea de corazón, aunque no conozcamos de quién proviene el sentimiento.

Esto ... ¿Feliz día de San Valentín?

2 de Febrero

Ya no lo recordaba, quizá mi mente lo bloqueó o … no sé.

Hace dos años exactamente comenzaba una relación, se avivaba una sed que apareció al encuentro de dos cuerpos que no tenían nada que perder, pues habían perdido bastante y necesitaban una razón poderosa para creer (en sí mismos, en el amor …).

Él fue mi razón y yo me convertí en la suya.

Durante un tiempo su amiga Fortuna parecía sonreírnos, pero el Destino, su eterno enemigo, nos convirtió en marionetas inservibles, meros espectadores del caos que rondaba a nuestro alrededor. Quizá fue nuestra culpa, realmente ni de eso estoy segura.

Jamás lloré tanto por alguien, jamás una despedida me destrozó de tal forma. No conocía el significado de “duelo” hasta que aquella madrugada de diciembre nos cortaron las alas con la prohibición de un nuevo encuentro. Antes de eso, la vida era muy buena, podría jurar que había encontrado a ese alguien con quien compartir el todo … después, la semana se me fue en llanto, inapetencia y desvaríos. Seguíamos juntos, pero lo que se rompió esa noche jamás pudo componerse.

Un mail es lo que me ha refrescado la memoria, una especie de carta de (des)amor con una posdata en rojo que dicta un HASTA SIEMPRE. La nostalgia es lo que queda entre nosotros, pero antes de poder decirle nada, en mi mente quedó flotando una frase que llegó a conmoverme:

Espero pronto poder verte sin sentir cómo los ecos del pasado agitan mi corazón haciéndolo temblar …

Para mi las cosas se han vuelto muy distintas. Ya no siento ese calor que me embriagaba al verlo, ni qué decir de la necesidad de estar entre sus brazos. ¿Quién puede saber qué pasará después entre nosotros? Quizá lo mejor sería separarnos, por el bien de los corazones rotos. Él tiene la firme creencia de que el tiempo no cura nada; yo pienso que si bien no cura, ayuda a hacernos más olvidadizos.