Gabriel

Esta noche te prometo no derramar ni una lágrima más; no habrá un sollozo innecesario, un grito desgarrado, ni un instante perdido, que lamenten un viejo y gastado desamor.

Ahora mismo sólo seremos tú y yo, encapsulados en esta habitación que parece respirarnos.

Afuera, la tempestad furiosa arremete contra la ciudad, dejando indefensas y encharcadas las calles de nuestra infancia, los gigantes que no duermen y el ángel que te ha visto en soledad.

Mira a tu alrededor, sólo estamos nosotros, el rápido latir de mi corazón, tu respiración agitada, mis lentos gemidos y el quiebre de tu voz.

Deja que la niebla nos envuelva, que llegue cálida y sigilosa a aprisionar los cuerpos que por sí solos no son nada, y que en la gloria se han transformado a la virtud de ser eternos. Entonces, tomaré tus manos entre las mías y las sujetaré contra mi pecho, te miraré a los ojos impaciente, preguntando en secreto si es así como lo imaginabas.


... ya la lluvia ha terminado, pero yo sigo empapada.



Para R. K. K. :)

En la tierra de nadie.

Algún día volveré a mi casa, la que ha sido mi casa desde los seis años.
¿Por qué me fui si tanto la amo?
Buena pregunta ...
A veces me confundo entre mis razones y los hechos, entre los motivos que me llevaron lejos y los sueños medio de juguete en los que me he protegido.
La añoro, tanto como se añora el calor del corazón amado. El recuerdo de mis pasos por sus calles me duele, me hace dudar.
Sí, debo confesarlo, he llegado a dudar si fue lo mejor partir.
Pero, a ciencia cierta, eso tal vez nunca lo sepa. No creo que haya un camino correcto o uno errado, lo que vivimos es lo que hay, el pedazo de pastel que nos tocó y que se ha ido forjando por nuestras decisiones.
Destino si así quieren llamarlo.
Yo decidí estar aquí, poner una fuerte barrera como lo es la distancia, entre las personas y las cosas que he amado toda mi vida, para aprender a vivir con mi conciencia y aprender a pertenecer a un lugar totalmente distinto. Mismo país, diferente panorama.
Sin embargo, creo que siempre me sentiré extranjera en este lugar.
Mientras tanto, voy ideando motivos más fuertes para continuar en esta tierra ajena, para crecer lejos de lo que me hace sentir segura y al final, tener una historia que contar, si no de triunfo, sí de aventura.

P.D. Disculpen la falta de ambición :P

Hace tiempo

Esta tarde escuché una canción de Héroes del Silencio que no había tenido el placer de saborear. Fue un instante tan sólo, un soplo diminuto de letra y música emotiva, que se convirtieron en motivo suficiente para quebrarme la voz y llevarme sin pensarlo a tu recuerdo, a ese gris álbum de fotos en la mente que a veces desearía no haber guardado.
Quisiera decirte que ya todo ha terminado, pero muy en el fondo desearía que jamás tuviese fin.
Ojala fuera tan fácil como decirte que te odio, pero eso es aún más mentiroso.
No sé exactamente qué pensar, ni cómo actuar, ni qué decir; sólo siento, simplemente me retuerzo en el poder de aquel anhelo. Una conversación con sabor etílico, contra una igual de lejana, con sabor a dolor en cada palabra, quizás no tuyo, pero sí mío.
No he dicho nada más, no me atrevo a confesarme, tú ya sabes mis pecados, sabes bien de que adolezco, pues bien, a tu sentir me condeno.

Tengo
momentos en que sólo recuerdo
una conversación,
quizás
sólo fueron palabras desnudas
pero de corazón.
Hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo porque no me atrevo.
Hace tiempo que ya no te veo
habremos cambiado ...
quizás a peor.

¿Por qué la muerte?

Debajo de la puerta se colaba un as de luz muy tenue que no alumbraba lo suficiente, pero permitía saber que el día no se había muerto, que el Sol aún espiaba en algún sitio de la casa; que el día no terminaría tan pronto, y que el dolor no acabaría de inmediato, como lo había previsto.

Su cuerpo yacía en el suelo, rodeado de todas las cosas que algún día amó. Los zapatos estaban regados por todas partes; un par de calcetines, un sostén y un trozo de papel era lo que su poca visión aún alcanzaba a percibir. Bien podría decirse que todavía quedaba un poco de vida en ese cuarto, que la esencia de la chica que lo habitaba flotaba en el aire … pero la sangre que rodeaba a esa misma chica era la señal funesta de que eso era mentira, que nunca más su esencia rondaría por ahí, que la vida se le iba chorreando por las muñecas, por lo largo de los brazos, y por el corte en el cuello, que por desgracia no atinó a la yugular. Vaya tonta forma de morir se dijo, intentando rascarse la nariz que sabrá el cielo por qué diablos le empezó a picar en ese momento, pero la mano estaba inmóvil en el suelo, terca en no quererse levantar hasta su rostro, así que se conformó con que el picor pasara, con que todo pasara.

La luz se había tornado más liviana, y las primeras gotas de lluvia comenzaron a golpear. Lentamente y con un esfuerzo monumental giró la cabeza hacia la ventana, pero las cortinas estaban cerradas así que sólo pudo imaginar el espectáculo. La lluvia comenzó a arreciar, y su atronador siseo apagó por completo la pieza clásica que venía de la casa de junto, de la mujer cincuentona que parecía adoradora de Bach, y agradeció que no fuera esa música la última melodía que se llevaría a la tumba, sino la de un aguacero en agosto.

Suspiró.

Nunca había imaginado que la muerte tardara tanto, que la sangre corriera tan rápido y que su mente divagara en tantas cosas antes de morir. Le dieron ganas de ponerse bocabajo, de sentir el frío en el vientre y el pecho en vez de la espalda, pero supo de inmediato que era una idea absurda, que por más que intentara no lograría voltearse. Resignada, cerró los ojos y se perdió en el sonido de la tormenta.

Algunos minutos después, que le habían parecido horas, despertó y aún estaba viva. Su cuerpo, su alma, su corazón, o lo que fuere, seguía aferrado a ese ápice de aliento que le quedaba, y ya comenzaba a hartarse de esa situación. Por un momento pensó el por qué lo había hecho, y más importante aún, cómo es que se había hecho esas heridas y de qué forma había llegado al suelo. ¿Se habría caído? No, nada parecido a un moretón o alguna herida causada por una caída parecía dolerle. Desechada la idea, hizo un esfuerzo aún mayor por recordarlo, pero tenía una gran laguna en la mente que no le permitía resolver la única duda que tenía antes de partir. Ya inventará algo quien me encuentre, pensó, y volvió a cerrar los ojos.

Un sobresalto fue lo que la orilló a abrirlos de nuevo. La lluvia había cesado de repente y la luz debajo de la puerta era inexistente. Hubo un silencio absoluto que la rodeó de golpe, pero al instante fue roto por un lento palpitar muy turbio, algo que al parecer era la despedida de su corazón. Ya era hora, le dijo al órgano agonizante en forma de reproche, y al mirar su pecho, desvió la vista hacia sus manos, ahora unas masas amorfas cubiertas de una negrura pantanosa, pero pudo reconocer las puntas de los dedos, coronadas por el tinte color ciruela del barniz que traían sus uñas. Era mi color favorito, deseo que mi hermana se lo quede, pensó, a modo de testamento, y miró al techo en espera de leer lo que había escrito ahí hacía siete años: "
Amarte, era como morir un poco", pero ya no podía leerlas, la luz era muy poca, así que sólo las recordó, y pensó en el día amargo en que las había escrito, y que a pesar del desenlace de esa historia, no las borró porque era la cicatriz más profunda que llevaba en el alma, y sólo ahí, en el techo de su habitación, se volvía tangible.

De pronto, como llamado por sus pensamientos, se escuchó el chirriar de la puerta cuando fue abierta y cerrada después, los pasos largos y pesados que merodeaban de la entrada a la cocina, de la cocina a las escaleras, y que lentamente ascendían, ahora como tambores para sus oídos. Lo escuchó silbar una melodía muy conocida, una vieja canción que hacía tiempo no sonaba entre esas paredes, y luego, cómo revolvía algunos papeles con sigilo al filo de la escalera, a unos pasos de la puerta donde el Sol había desaparecido, y era reemplazado por la luz artificial de un foco.

Suspiró, su último suspiro adivinó, y poco a poco el mundo se fue haciendo vago. Ya no sintió su cuerpo ni el suelo, ni siquiera lo escuchó cuando abrió la puerta, sólo pudo reconocer el golpear de una impresión muy fuerte en su rostro, y el reflejo de su imagen, desnuda, muerta, ensangrentada, en sus ojos.

Tarde, como siempre fue su despedida en sueños, para después volar muy lejos, fuera de ese cuarto, de sus brazos, de sus sueños.

Cerró los ojos, pues sabía que la mirada de un muerto era grotesca, y con el último tirón de fuerza, se murió, sonriendo.


¿Dónde?

No es casualidad que la noche se tiña de rojo, ni que los recuerdos vaguen sin sentido por la ciudad; que las horas pasen severamente lentas, mientras los días desvanecen fulminantes, perdidos entre cascos rotos de incoherentes mensajes lanzados al mar.

No, no creo que sea casual.

Tu mano rozó la mía y el mundo se colapsó. ¿Qué pasará si me aventuro un poco más?
Tal vez pereceríamos. Tal vez renaceríamos. Tal vez no deba actuar.

Trazando nuevos surcos en el pavimento, caminé con furia de vuelta a casa y me topé con las sombras del terror, los fantasmas del pasado y de un amor que no fue. No hice ademán de alejarlos, es más, los invité a quedarse, a intoxicarme con su manto, a envolverme con su niebla plagada de incertidumbre y a guiarme de ese modo, perdiendo un poco la consciencia y arrastrando mis pies.

¿Qué crees que me contaron? Entre versos de muerte y vivencias de la locura en carne, me enteré de sus brillantes intenciones. No, tal vez no sean tan buenas, pero ahí se encuentran y también te conocen, me susurran tu nombre para torturarme y luego guiñan un ojo con indiferencia. Creen que sé más de lo que aparento, pretenden arrancarme confesión, pero no entienden que el silencio es mi única salida, que sólo tú sabes lo que ha nadie le diré.

No, no es casualidad. Seguramente me tenían vigilada.

Santa Semana

¿Cuántas veces habías soñado con sentir lo que sentiste en esos momentos?
Nos faltaron los cigarros, la lluvia, la media noche... pero en cambio tuve tus ojos, su brillo, tu luz, nuestro sudor.
La vida se volvió perfecta, los sueños dejaron de vivir sólo en mi mente, y cada paso se ha marcado por el recuerdo de los tuyos.
Sentí tu corazón latiendo junto al mío, y mis labios recorriendo el laberinto de tu boca. Bebí de ti, y te miré como siempre desee que mis ojos te contaran lo que sentía; ¿lo entendiste? yo creo que si.



Sobre mis días y mis idas

Con tanto que decir, tanto tiempo para escribir, y tan pocas palabras para expresarlo ...
Hace días llevo a cuestas una carga más o menos pesada, una extraña enfermedad que me tiene un poco agobiada, una duda que me quiebra la esperanza, una ilusión, una decepción, múltiples dolores en la espalda, y la promesa de volver pronto a "mi" casa.
Ayer, unos tipos se venían agasajando en el camión, por desgracia se sentaron junto a mi (uno sobre la otra) y por poquito y me hacen parte de su festín. Inmediatamente me acordé de las "cosas molestas" de las que escribió Charles en su blog :P
Últimamente me he dado a la tarea de desvelarme y no dormir más de lo necesario, aunque creo que mi cuerpo no está del todo conforme y me cuesta levantarme temprano.
A ratos pierdo el apetito (cosa muuy rara en mi) aunque creo que eso me ha mantenido consciente por más tiempo. Eso de amanecer y sólo pensar en el desayuno no es algo que me agrade.
La siguiente semana comenzará mi séptimo y penúltimo trimestre, uno de los más "pesados" según las malas lenguas, y con él, un tiempo indefinido de esclavitud repartido entre la escuela, el servicio social y el trabajo. A pesar de todo, me parece divertido.
No sé si deba escribir todo lo que ha pasado por mi mente en las últimas semanas, siento que lentamente mi vida ha dado giros que no esperaba, y francamente me tiene fascinada el posible desenlace. Ya contaré si fue de mi agrado o me ha hecho huir de la comarca.
En fin, ya es tarde para andar por estos lares (si como no), o más bien, ya no tengo más tema de conversación.
Buenas noches y buen día.

Renacer

Algunas veces mi corazón se negó a quererte,
prefiriendo olvidar cada momento que me enseñaste a vivir,
pero en silencio grité tu nombre para no perderme en la agonía,
porque sin ti, los recuerdos no valían,
y sin ellos se enviciaba mi razón.


Algunas noches me obligué a dormir para no pensarte,
pero hasta en mis sueños te veía,
era inútil pretender que me alejaría de ti.


Algunos días se cruzaron nuestros pasos por la vida:
encuentros furtivos, palabras al aire, sonrisas distraídas …
y la pregunta siempre presente que me invitaba a partir.


Otros días (uno, dos, tres de ellos), la cuerda se cimbraba y casi nos hizo caer.
Otras noches, cargadas de misticismo y pasión, te soñaba aún despierta y no fue necesario dormir.
Otras veces, las más memorables sin duda, cada frase fue cambiando el panorama, y los cuerpos hablaron su lenguaje pero nadie los oyó reír.


Es por esas noches que he decidido escribirte,
por cada verso que jamás recibiste de mi.
Es por este momento en que te tengo tan cerca pero no te puedo tocar,
que me obligo a pensarte más a fondo, a recordarte, a dibujarte,
a creer que estás conmigo aunque sé que no es así.
Y es por esos días, y también por el hoy,
que he decidido dejar de olvidarte,
a menos que tú sepas cómo te expulso del corazón ...



... al eterno dueño de mi confusión.

¿Y cómo llegamos a esto?

Como muchas otras cosas que he hecho y jamás contemplé la posibilidad de envolverme en ellas (tales como el ballet, el coro de la secundaria y el diseño de modas :P), este blog es la repuesta a una solicitud muy poderosa, que después de medio pensármela y batallar largo rato con la creación de la cuenta, cha chán! apareció en la red.
Claro, aún me falta una centena de arreglos que hacerle y la verdad no sé ni por dónde empezar, pero tenía muchas ganas de por lo menos presentarme y saber de qué va esto (si señores, ni yo misma lo sé), y espero acomodarme a este sitio muy pronto.
Sin más, que tengan un buen día y encuentren cosas interesantes que leer ;)
Ah! y antes de que se me olvide, un agradecimiento a mi maestro por su curiosa insistencia (literalmente, sin ti esto no sería posible) y al querido Charles, que por ahí tiene un blog que me encanta visitar (cuando descubra cómo, haré la labor de poner el link del blog de ambos :P).
Hasta pronto!